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Un arma de doble filo, que debemos gestionar muy bien para que no nos perjudique. Y aquí entran muchos términos y frases que ya conocemos como “la carrera de la rata”, “trabajar por dinero”, “un ciclo sin fin” y pare de contar. Pero hay que mencionar que la deuda también puede ser muy buena y necesaria para crecer financieramente e incluso imprescindible para muchos, para poder lograr la dichosa “libertad financiera”. 

Al ser la deuda un arma de doble filo, tenemos entonces, la deuda buena y la deuda mala. Dentro de la deuda mala tenemos sin duda alguna, la deuda de las tarjetas de crédito, que normalmente tienen un interés brutal y es lo que nos asfixia y no nos permite crecer financieramente. Y un ejemplo de la deuda buena puede ser una hipoteca que te permite reducir tu coste de vida o incluso ganar esos ingresos pasivos que todos queremos, con la ayuda del banco.

Las deudas de la tarjeta de crédito vamos a tratar de evitarlas cueste lo que cueste. Bajo ningún concepto podemos permitir que esta no este pagada a su totalidad al finalizar el ciclo de facturación